El nuevo sistema de estacionamiento medido impulsado por la Municipalidad de Córdoba arrancó hace apenas unos días y ya quedó envuelto en críticas, confusión y polémica.
Lo que fue presentado como el “fin de los naranjitas” terminó generando más tensión en las calles y una fuerte bronca entre automovilistas y comerciantes.

Desde el 26 de mayo comenzaron a funcionar los nuevos controles municipales y los llamados “constatadores”, pero el debut estuvo lejos de ser ordenado.
En distintos puntos de la ciudad hubo discusiones, quejas por falta de información, demoras y operativos policiales que incluso dejaron personas detenidas en procedimientos vinculados al nuevo esquema.
Muchos vecinos aseguran que el problema de fondo nunca desapareció. Porque aunque cambiaron los nombres y el sistema de control, en la práctica continúa existiendo gente manejando el estacionamiento en la vía pública mientras el conductor sigue pagando para dejar el auto.
La crítica más fuerte apunta directamente a la Municipalidad. Durante meses prometieron recuperar el orden, terminar con los abusos de los naranjitas y modernizar el sistema.

Sin embargo, el arranque dejó una sensación completamente distinta: más caos, más dudas y una ciudad donde nadie parece tener claro cómo funciona realmente el nuevo esquema.
Mientras desde el municipio hablan de “modernización” y “control”, en la calle el clima es otro. Córdoba volvió a quedar atrapada entre improvisaciones, polémicas y un sistema que, lejos de traer tranquilidad, arrancó generando más problemas de los que prometía resolver.
En redes sociales las críticas explotaron rápidamente. Automovilistas denunciaron desorganización, comerciantes cuestionaron la falta de planificación y muchos cordobeses comenzaron a preguntarse si realmente se solucionó algo o si simplemente cambió quién controla el negocio del estacionamiento.